Esta semana, el alcalde de la ciudad de Nueva York (Estados Unidos), Bill de Blasio, anunció que los baños públicos ya no estarán separados por sexo (masculino-femenino), sino que serán «unisex» o «neutros». Con ello buscan evitar los símbolos alusivos al hombre y a la mujer en los accesos de los sanitarios, por ser calificados como discriminatorios.
Este argumento llama la atención. Es algo absurdo y hasta difícil de creer, pues no tiene lógica determinar que la alusión a una realidad propia de la naturaleza de ser humano, como el nacer o ser mujer o varón, sea considerada ofensiva, negativa y hasta discriminatoria. Siguiendo esta dirección, iremos dejando de llamar a las cosas por su nombre. Algo no está bien.
Aquí no se habla de negar sanitarios a personas transgénero –base de esta disposición legal, y que es una problemática que necesita ser atendida–, sino de lo poco razonable que es el pretender evitar símbolos que hacen mención a realidades tan claras y positivas en la sociedad, como la existencia de hombres y mujeres; exponerlos no debería ser calificado de esa manera; en todo caso agrego otras denominaciones.
Se trata de posturas que nacen de conceptos confusos difundidos por la ideología de género, muy en boga en todo el mundo y también en nuestro país, que desprecia los datos biológicos para afirmar que la diferencia entre hombre y mujer no es objetiva, sino solo una cuestión social, y la sexualidad una mera construcción cultural modificable al deseo y antojo de cada uno. Un exceso de teorización y muy poca observación.
Sin embargo, la biología no es un dato descartable por la simple percepción subjetiva; sino una riqueza que nos define. La corporeidad es la modalidad de ser persona. Tristemente para esta nueva «perspectiva de género», la realidad de la naturaleza estorba y debe desaparecer.
Por otro lado, está el hecho de que cuando esta disposición se extienda a las escuelas y colegios, según la intención de Barack Obama, estarán en jaque otros aspectos como la privacidad y la intimidad de niños y jóvenes, además de los riesgos de acoso y abusos. Aspectos que se tendrán que analizar abiertamente.
Cuando una ideología quiere imponerse por encima de la realidad, los datos de la naturaleza y hasta de la ciencia, inevitablemente, terminan defendiendo planteamientos irracionales y nocivos para el ser humano.

Objetivos:
• Canalizar la voz de la ciudadanía ante autoridades públicas e instancias de la sociedad civil para hacer presentes sus derechos y promover sus deberes.
• Promoción, divulgación y defensa de los valores, derechos y deberes de la familia y de la vida humana.





